Al final lo que pasa es que te empujan a echar de menos.
Cuando no saben comportarse con un mínimo de coherencia, cariño y respeto.

Mis dos yos

Todas las mañanas lo mismo... El mismo agujero en el pecho, la misma sensación de vacio, las mismas vocecillas en mi cabeza dando por saco... Una decepción tras otra, otro movimiento equívoco, otra falsa sensación de anhelo, no soy yo, es mi subconsciente el que planea derrotarme, el que me confunde y hace daño al resto, te lo juro que no soy yo, que yo lo intento, pero mis demonios me confunden y me gritan que huya rápido y reconstruya ese vacío existente. Puedo hacerlo sin necesidad de marcharme, os quiero demasiado, no soy yo, es esa otra mitad en ruinas, es esa niña inocente que reía por tonterías y daba besos a todas horas y amaba la vida tal como era, es ella la que quiere salir y mira para el lado equivocado a veces, pero este es mi sitio, y se lo recuerdo, y me lo recuerdo cuando estoy en trance junto a mis dos mitades... Es un lio, menos mal que yo en mi insano juicio me entiendo y me desentiendo, en ocasiones, menos mal que os tengo, menos mal que me recordais lo que hago mal, aunque recaiga, menos mal que os amo. Menos mal que soy consciente y que mi locura se desvanece según van pasando las horas. Mañana amanecerá un nuevo día, y tendré que volver a luchar con mis pensamientos, pero eso ya mañana cuando vea miradas inexpresivas y escuche silencios que gritan... Que nos hacen daño y toda esa mierda entre ambos.

Otro de mis sueños...

No creo que fuese consciente en aquel momento de que mis pasos en un primer momento veloces y seguros se estaban trasformando en pequeños pasos, lentos, torpes e inseguros, casi imperceptibles, no sé cuánto tiempo paso, quizás diez minutos desde que cerré la puerta de golpe y los mande a todos ellos a la mierda y todavía seguía ahí en mitad de aquella cuesta plantada mirando el móvil como esperando algo, una súplica, un mensaje que me hiciese llorar o recapacitar, pero no llego nada y me quede mirando la pantalla con la mente en blanco, quizás cegada por la impotencia de saber que aunque lo quería de verdad, estaba haciendo lo que era mejor para mí, esa vida de mierda no era mí, no quería ser la que esperase siempre, no quería seguir siendo su segundo plato, no quería seguir viendo como pasaban sus amigos por delante mío en la lista de “cosas importantes” o de “ratos indispensables” estaba harta ya, de la playstation, de los enseguida vuelvo, de los una cervecita y nos vemos… realmente harta de sentirme tan insignificante.
Seguí allí un rato más, de pie en el asfalto, con mis chanclas de flores y mis vaqueros cortos, mirando la blackberry hasta que el sonido de una moto que se aproximaba me saco de mi ensimismamiento. Era el, ¿por qué cojones estoy tardando tanto en bajar? Los pies me pesan, creo que no voy a poder hacerlo, joder, acabo de marcharme y ya me estoy rajando, pero no puedo permitir que me siga haciendo daño
-Eh, ¿estás bien?, porque no contestas, te llevo, sube anda.
Si le dijese que no voy hasta donde el cree, que no vuelvo a mi casa, por lo menos no ahora, que tengo otros planes, eso lo destrozaría, aunque parece ya bastante derrotado, esta vez va enserio, sé que él también lo nota, nota que va a perderme definitivamente.

-Si, vale- no supe que más responder. Y como si yo también supiese que iba a ser la última vez, me subí en la parte de atrás de su scooter y lo abrace con fuerza rodeando su cintura con mis brazos como tantas veces había hecho, pero con más fuerza, aferrándome a la idea de que algo en mi cabeza me hiciera cambiar de opinión en ese poquito margen de tiempo que nos quedaba por estar abrazados. Fueron dos minutos de trayecto en moto, pero juro que fueron los dos minutos más eternos de mi vida y me costó un mundo despegarme de su espalda pero al final lo hice, más por mí que por él, le di un pico mientras me sostenía la mano y la mirada, la mirada más triste que había visto a través de sus pequeños ojos marrones en todo este tiempo, y así termino todo. Me soltó y lo vi marchar, el pensando que me iba a casa a recapacitar y yo sacando el móvil para avisar de que tardaría en llegar…

A veces quisieramos permanecer mas tiempo en nuestros sueños, a veces nuestros sueños son todo lo que necesitariamos en la realidad, a veces solo esperamos poder volver a dormirnos para seguir sintiendo aquello que parecia tan real...

Me está destruyendo

Me quita incluso la inspiración y las ganas de escribir, ¿puedes imaginarte acaso a alguien que te haga sentir tan mal y que te bloquee de tal forma?
No me ha pasado nunca, al contrario, cuanto mas enfadada estoy mas ganas de escribir y desahogarme tengo... pero no, estas ultimas veces no esta siendo asi y se que es serio, algo me esta pasando dentro, algo en mi se esta destruyendo, puedo sentirlo.
¿Y si me quita también esto?, ¿y si dejo de ser completamente yo para aparentar ser como el resto?, ¿y si me convierto en alguien que detesto? ¿más?
es imposible que me odie mas en este momento, es imposible vivir con tanto odio dentro, quizás sea eso...
"Como si confundiera superarlo con olvidar,
como si por dejarlo de mirar no existiera."  #EscandarAlgeet